La utilización de hormas flexibles para el calzado ayuda a mantener la forma de los zapatos. Introdúcelas cuando los zapatos estén aún calientes y retíralas antes de usarlos para mantener su mejor aspecto. Piensa en ello como si fuera un buen colgador de ropa. A buen seguro que no guardaría una camisa de seda en el suelo. Además, usar hormas cuando limpias tus zapatos permite que los productos de limpieza actúen también en los pliegues que se producen al andar.